El pliego de Teresa Ovejero para convertirse en jueza del máximo tribunal provincial ya fue aprobado por el Senado, conocido por ser a menudo expeditivo con las sugerencias del oficialismo. A la nueva magistrada no se le conocen más antecedentes que haber respaldado el voto electrónico impulsado por el gobernador Urtubey. 

Cristian Isa

Con la recomendación del Ejecutivo, el Senado provincial finalmente aprobó el pliego y la correspondiente designación como nueva jueza de la Corte de Justicia a la hasta ahora secretaria electoral, Teresa Ovejero.

Como corresponde al proceso para designar magistrados, la postulación de Teresa Ovejero vino de manos del gobernador. No hubo novedad en ese sentido, el Senado tiene un largo historial de acatamiento pasivo de los deseos del Poder Ejecutivo. De igual manera, llaman la atención algunos puntos salientes del caso particular de la ex secretaria electoral. 

La Comisión de Justicia, Acuerdos y Designaciones escapó a cualquier tipo de polémica y suspicacia planificando, y efectivamente ejecutando, la entrevista a la doctora en un día y horario atípico y sin comunicárselo a los medios. Dicha Comisión, presidida por el senador por La Viña y vicepresidente segundo de la Cámara Alta, Jorge Soto, acostumbra a reunirse los días miércoles. Sin embargo, en esta oportunidad, decidieron hacer la entrevista a Ovejero el jueves  por la noche (día de sesión). Y el miércoles previo a la sesión, realizar la reunión semanal acostumbrada para analizar la propuesta y lo que se habló durante la entrevista. El paso siguiente fue presentarlo en Sesión extraordinaria, como indica la Constitución, y se votó a favor en el más absoluto silencio.

La designación a dedo ni el silencio complaciente del Senado le quitan mérito a Ovejero, baluarte para el urtubeysismo desde su cargo como secretaria electoral, en el momento que Juan Manuel Urtubey intentó posicionar a nivel nacional el voto electrónico. De hecho, el senador Diego Pérez, al presentar la decisión de la Comisión hizo fuerte mención al trabajo, en materia electoral, de la elegida. 

Sin antecedentes

Así también, no es ningún secreto que fue esa capacidad de esgrimir dialécticamente, mostrando sapiencia y conocimiento del tema, lo que sedujo al primer mandatario provincial y lo convenció de proponerla, considerándola parte de una misma línea política. Sin embargo, pese a este guiño del gobernador, la doctora no contó con todo el apoyo de las y los trabajadores del Poder Judicial, específicamente en Ciudad Judicial. 

Desde el 7 de marzo, día en el que se publicó en los medios de comunicación la postulación oficial de Teresa Ovejero Cornejo para cubrir la vacante que dejó Susana Kauffman, la planilla de adhesión recorrió los pasillos de Ciudad Judicial y de todo el mundillo judicial de la provincia recolectando magros resultados.

El motivo de este desencanto no es profesional ni personal, simplemente se trata de desconocimiento, ya que Ovejero nunca se desempeñó como jueza dentro de este “mundillo” de leguleyos. No faltan voces críticas que cuestionan esta designación argumentando que cómo un profesional puede llegar a ser Juez del máximo tribunal de la provincia “sin ni siquiera haber tocado un expediente”. 

Por su lado, el senador Soto asegura que se realizó un análisis minucioso y destaca que el pliego fue aprobado por unanimidad en la Comisión. “En el proceso se tuvo en cuenta la capacidad y la idoneidad de la candidata”, manifestó Soto. Al tiempo que, en relación a la nula experiencia de Ovejero como jueza, el senador aseguró que para la Comisión de Justicia, Acuerdos y Designaciones esto no tuvo ninguna relevancia en el análisis. 

Sin embargo, las mismas voces inquisitivas refuerzan su desencanto manifestando que gran parte de quienes firmaron la planilla de adhesión son quienes tienen un interés personal, ya que “la conocen de tiempos de campañas y elecciones en donde para hacer horas extras (las cuales son muy bien remuneradas) participaban con ella en los trabajos electorales”.

Estas voces disidentes, junto a la gran mayoría de trabajadores que circundan el ámbito judicial —quienes llegan a ser más de 12 mil personas—, permanecieron totalmente apáticos frente a la posibilidad de firmar para apoyar la candidatura de Ovejero o manifestarse en contra.

Finalmente, la planilla se completó con trabajadores y funcionarios públicos de otros espacios, abogados, estudiantes y ciudadanos comunes. De esta manera se llegó a un poco más de tres mil adhesiones. De las cuales menos de la mitad del total de integrantes del Poder Judicial.

De todas maneras, para el Senado, Ovejero logró reunir los requerimientos necesarios: realizó una buena gestión, en línea con los deseos del Ejecutivo y conformó al máximo mandatario para poner su nombre sobre la mesa.

Teresa Ovejero egresó en 1993 con el título de abogada en la Universidad Católica de Salta y el mismo año ingresó al Poder Judicial como prosecretaria de Cámara. Desde 1994 se desempeña en el Tribunal Electoral, año en el que ingresó también como secretaria de la Escuela de la Magistratura, cargo que ocupó hasta el año 2000.

Desde lo académico tiene un legajo poco cuestionable. Realizó sus estudios primarios en la Escuela Parroquial La Merced, los secundarios en la Escuela General Belgrano, estudió abogacía en la UCaSal, donde más tarde ingresó como docente, y luego curso la carrera de Profesorado de Ciencias Jurídicas en la Universidad Nacional de Salta. 

Como el mismo gobernador mencionó, la mayor fortaleza de Ovejero está en su idoneidad en materia electoral, sobre todo en su defensa acérrima del voto electrónico. Quien pronto se convertirá oficialmente en Jueza de la Corte Suprema de la Provincia escribió un libro en el que defiende las bondades del sistema, el mismo fue presentado en Austria. 

Los intereses de Urtubey para posicionar ese mecanismo electoral a nivel nacional, sosteniéndolo tozudamente pese a las críticas, tuvieron en Ovejero a una de sus más notorias/os defensores. La recompensa: llegar al máximo tribunal por la ventana. 

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