Se cumplen 7 años del crimen de Cintia Fernández, su mamá Ana se preguntó: “¿Quién ampara a Marío Condorí expolicía de la División Trata de Personas?”, ahora único procesado. El estado de la causa que pasó por cuatro jueces.

Andrea Sztychmasjter

Ana Fernández se convirtió en símbolo de lucha en el camino que emprendió buscando justicia por la muerte de su hija desde aquel 28 de abril de 2011, cuando Cintia Fernández fue hallada en su departamento de la zona sur de la ciudad.

Referente de la Comisión de Familiares contra la Impunidad, Ana no titubea al denunciar a una justicia corporativa: “El caso de Cintia marcó un antes y un después en nuestra provincia. Me animé a enfrentar al Estado, a la justicia y a la policía corruptas. Una justicia salteña con jueces corruptos que al devolver favores siguen perpetuando la impunidad”, señaló.

En setiembre del año pasado fue la primera vez que la causa tuvo avances importantes. El cuarto y actual juez en llevar la causa Guillermo Pereyra dictó el procesamiento del ex policía, Mario Condorí, y ordenó el sobreseimiento del ingeniero químico Raúl Marcelo Puca. Según la defensa de la familia a cargo de García Castiella “la resolución concluye que Cintia fue víctima de un homicidio” y con ello quedaría descartada la hipótesis del suicidio. 

El abogado de la querella y la fiscal del caso, María Inés Loyola, solicitaron al juez que ordenara la prisión preventiva del procesado por un posible peligro de fuga. Ahora el Tribunal de Impugnación 1, integrado por Ramón Esteban Medina, Virginia Haydee Solorzano y Luciano Martini, deben decidir sobre este pedido y rectificar si Condorí esperará el juicio detenido.

4 jueces y pocos avances

Desde 2011 hasta la fecha, la causa por la muerte de Cintia Fernández pasó en manos de cuatro jueces. El primero de ellos el juez Antonio Pastrana, es acusado por Ana Fernández de ser “cómplice de la impunidad policial”. “Lo culpo y lo acuso porque fue el primero y el que tenía todo en sus manos para investigar qué había sucedido con Cintia”, mencionó Ana. Nada de eso sucedió y el primer juez pasó con más sombras que luces por la investigación del crimen de la joven.

El segundo hombre de la justicia encargado de investigar fue el juez Alvarado Solá quien se acogió al beneficio de la jubilación y tuvo la causa alrededor de 7 meses. El tercer juez subrogante fue Federico Diez y según señaló Fernández estuvo 6 meses a cargo y realizó algunos impulsos para que la causa avance apenas un poco.

Un ex policía sindicado

“Condorí estuvo primero en Criminalística y por mal comportamiento, como afirman sus propios ex compañeros, lo trasladaron a la División Trata de Personas”, describió Ana Fernández y se preguntó: “Quisiera saber quién ampara a Marío Condorí expolicía de División de Trata de Personas de la policía de Salta. Quisiera saber cómo hace para pagar los dos abogados que ahora lo defienden? Una vez este señor me dijo ‘por más que marches yo tengo protección policial y política’. ¿En qué está metido?”.

A 7 años de la muerte de Cintia, el juez Pereyra decidió dar un giro importante en la causa al dictar el procesamiento del ex policía, quien según la información judicial “continua en libertad provisoria, teniendo en cuenta que hasta la fecha cumplió con todos los requerimientos de la justicia y las medidas sustitutivas que le fueron impuestas desde el principio del proceso. Además, se trabó embargo sobre los bienes de Condorí, hasta cubrir el monto de 85 mil pesos”.

Lucha incansable

En el camino de búsqueda de justicia por su hija, Ana Fernández puso en marcha una fundación con profesionales que brindan asesoramiento a mujeres víctimas de violencia. Además sigue firme en su acompañamiento a los familiares contra la impunidad. “La marcha de este año por el crimen de mi hija la titulo la marcha del dolor y la bronca y por eso voy a hacer una suelta de globos negros, que representan la oscuridad de la justicia salteña”.