La diputada provincial Bettina Romero Marcuzzi, el vicegobernador Miguel Ángel Isa, su esposa Elizabeth Kiriaco Turitich, y el senador nacional Juan Romero di Gangui. Foto publicada por El Tribuno

El abrazo del poder es un beneficio al que casi ningún político renuncia, y prueba de ellos es el avanzado acuerdo entre quienes sin ruborizarse, han utilizado en los últimos (casi) veinticuatro años, los poderes del Estado a su antojo y en su propio beneficio, bajo la fachada de la expresión de la “voluntad popular”. (Mario Ernesto Lamela)

Bajo la concentración de mando y habiendo pergeñado la subordinación constante y permanente de los legisladores y la justicia, tanto Juan Carlos Romero como Juan Manuel Urtubey han configurado un monopolio  en el que el ejercicio del poder es la premisa, sin considerar la posibilidad de un relevo político (al menos subjetivamente). Tácitamente, Urtubey no tiene la posibilidad de un nuevo mandato, y Romero ya lo ha intentado en 2015 con resultado negativo. Sin embargo ambos, apuntan a continuar manejando los hilos de la provincia desde las sombras. Es por eso que el pacto ya se encuentra aceitado para declinar el poder en la figura del actual vicegobernador Miguel Isa, bajo la mismísima anuencia del presidente Mauricio Macri.

No es desconocida la relación que mantienen ambos con el primer mandatario nacional: Urtubey oficiando de gobernador racional y acatando puntillosamente las incesantes medidas de ajuste macristas hasta el punto de desairar a la mayoría de la dirigencia de su propio partido a nivel nacional; y Romero, que goza de la cercanía que va más allá de la política y se ha visibilizado en encuentros amistosos y hasta familiares con el Presidente.

No es un fantasma, es un ángel

En el medio de todas estas apetencias, emerge una figura cuasi fantasmal para todos los salteños de buena memoria: Ángel Torres, el encargado de delinear desde las sombras, toda la infraestructura que llevará a los dos Juan, a intentar elevar al ex intendente  Miguel Isa al rango de gobernador.  Por estas horas, el monje negro se encuentra realizado intensas reuniones para tal fin en Capital Federal.

Dicen fuentes allegadas al andamiaje preelectoral, que Miguel Isa con un trabajo incesante y meticuloso, está logrando sumar puntos en el interior de la provincia, y de hecho ya ha sido medido en tres oportunidades por el romerismo, con resultados positivos.

Claro que en la vereda contrapuesta, hay un dirigente de peso y con serias posibilidades de arrancarles la ilusión de perpetuidad de poder a ambos Juanes: Gustavo Sáenz.

De hecho, fue el primero sobre el que pusieron la mirada, pero la desconfianza los aborda a la hora de medir lo que ellos requieren para no perder su dominio: la irrestricta pertenencia.

Un ejemplo, es la posición de ambos Juanes respecto a la necesidad de reforma de la Constitución, un tema que si bien aparentan dejarlo atado al designio de la mayoría de los partidos políticos, no se desconoce la firme voluntad de llevarla a cabo, siendo el ministroMarcelo López Arias, el encargado de disfrazar tal pretensión bajo un manto supuestamente democrático y de participación. No debe escapar que tal reforma, incluye la inamovilidad de los jueces designados por ambos gobiernos, y con ello la garantía de que no van a sufrir incomodidades como las que por estas horas atraviesa la ex Presidenta Cristina viuda de Kirchner y su turbio entramado político. Miguel Isa es de la partida teniendo en cuenta algunos cuestionamientos que se realizan a su gestión como intendente de la ciudad, entre ellos el más escandaloso: la entrega de cinco propiedades municipales de gran valor, a cambio del terreno del empresario Roque Lozano, donde actualmente se encuentra la sede de la municipalidad.

Por otro lado, y pese a las confusas declaraciones de García Salado, jefe de gabinete de Gustavo Sáenz (que tuvo que salir a aclarar que no dijo lo que dijo) en la reunión con López Arias por la reforma, es de conocimiento público la voluntad del actual intendente de que la reforma constitucional quede en manos del próximo gobierno (que podría ser el suyo). Totalmente en contra de los intereses de los dos Juanes.

La indefinición de Gustavo Sáenz, es otro tema que preocupa a los dos hombres más poderosos de la provincia (después del banquero Jorge Brito): “Llegó de la mano del opositor Sergio Massa, disfrutó de las mieles que a través del desembolso de dinero para obras públicas supo ofrecerle Mauricio Macri de quien tímidamente comienza a despegarse, actualmente tiene todo su aparato político imbuido en la interna del radicalismo a favor del dirigente Luis Zabaleta; y a esta altura del año, sigue sin definir públicamente sus intenciones para el 2019: gobernación o reelección”, comenta algún dirigente romerista.

El hombre es bueno, pero si se lo vigila es mejor

A diferencia de Miguel, de experiencia y decisiones aplomadas, cuya única ambición es la coronación de su carrera política a través de la gobernación; Gustavo se presenta como una especie de potrillo cimarrón difícil de domar según sus objetivos, y que pretende su propia independencia.

La debilidad del intendente, es que salvo sus alfiles incondicionales Pablo Outes y Nicolás Demitrópulos, no ha podido conformar su propio equipo político.

Prueba de esto, es que gubernamentalmente ha tenido que apelar a dos hombres “prestados” del romerismo: Ricardo Villada y Luis García Salado (del P.P.S. de Ricardo Gómez Diez) como máximas figuras de su gabinete.

En plena conciencia de la inexistencia de un equipo de campaña propio, es que tanto desde el urtubeicismo como desde el romerismo, han logrado infiltrar a gente de su máxima confianza en las filas saencistas. Es así como Juan Pablo Rodríguez (brazo político de Urtubey) ha logrado la contratación municipal de la agencia de noticias del gobierno provincial Troka, con José Zambrano y Federico Storniolo a la cabeza. Desde el romerismo, la infiltración quedó en la persona de más extrema confianza del ex gobernador, Fernando Palópoli. No se trata de soldados que huyen y sirven para otra batalla ante la culminación de un mandato del que supieron disfrutar y beneficiarse. Sin dudas, los Juanes han logrado armarle a Gustavo Sáenz un equipo de campaña que los mantendrá al tanto y les permitirá anticiparse a todos los movimientos que desde allí se originen.

Sin candidato a la intendencia

Es otra de las carencias a esta altura y con las elecciones 2019 cada vez más cerca, del equipo del intendente Sáenz, si finalmente se decidiera por el sillón del Centro Cívico Grand Bourg. De hecho, la única persona de confianza que podría reemplazar al intendente sería Matías Cánepa, actual presidente del Concejo Deliberante, quien se ha ocupado de rechazar sistemáticamente la posibilidad. La mirada del saencismo se posa en los distintos dirigentes que lo acompañan, sin encontrar a la persona idónea que responda a su estructura de manera incondicional,  ya que la mayoría de los dirigentes son prestados de otros partidos o han dado saltos tan escandalosos que es preferible esconderlos que presentarlos a la sociedad.

Dicen los memoriosos que el mejor intendente de Salta ha sido Juan Carlos Romero, quien desde su helicóptero ordenaba lo que se debía hacer en la ciudad, dejando la ejecución en manos de Miguel Isa. Es por eso que los Juanes, sí tienen una figura acordada para la intendencia, que dicho sea de paso, puede venderse en tiempos de feminismo organizado como la candidata de las mujeres: Bettina Romero.