El diario La Nación publicó un amplio informe sobre el El Tren a las Nubes. Lamento que el viaje incluya 10 horas en bus porque el ramal C 14 que une Salta con Antofagasta se mantiene apenas operativo por falta de mantenimiento
“¿Por qué un viaje en tren incluye una salida en bus?”, se pregunta el cronista del diario La Nación quien ahí nomás responde: “Hay que remontarse al último descarrilamiento -de una larga serie por falta de inversiones- en julio de 2014 para rastrear el momento en que las autoridades provinciales crearon esta propuesta de Bus-Tren-Bus, que ofrece una salida de día completo desde Salta, viajando en micro hasta San Antonio de los Cobres, para trepar recién allí al mítico ramal C 14, andar una hora hasta el famoso Viaducto La Polvorilla, y regresar a la media hora, para volver al bus, y de ahí a Salta”.

El desánimo no termina ahí porque el cronista recuerda lo siguiente: “La solución, se dijo entonces, iba a ser provisoria, pero ya está cumpliendo su tercera temporada. Y los que solo conocen la foto del Viaducto y no saben del gran trazado de Salta a Antofagasta, en Chile, bien pueden pensar que el Tren a las Nubes es eso justamente. Pero no. La denominación “Tren a las nubes” tiene por lo menos 45 años y siempre se refirió al viaje de Salta hasta el Viaducto de la Polvorilla. El periodista Milenco Jurcich cuenta en La Epopeya del Ferrocarril Huaytiquina que fue él quien le escribió, en su carácter de Secretario de Prensa de la flamante Comisión Provincial de Turismo, a Ferrocarriles Argentinos solicitando esa excursión turística y en su libro aparece una foto del viaje inaugural, en 1963. Dice allí que se inspiró en un documental de José Raggi, con guión de Emilio Petcoff y filmado por Leonardo Henrichsen, que es muy interesante de ver en youtube y que sería posterior. Para aumentar el misterio, la página oficial del tren asegura que el primer viaje oficial turístico data del 16 de julio de 1972”.

 

Tras ello el artículo recrea la historia de ese trazado que inicialmente no fue turística, sino comercial y estratégica y es relatada así. “Fue Hipólito Yrigoyen el primero en considerar que una vía férrea que conectara Argentina con Chile sería provechosa para la salida de la mercadería argentina hacia el Pacífico. La construcción comenzó su construcción en 1921, bajo la supervisión del ingeniero Richard F. Maury. Pero las dificultades políticas, técnicas y climáticas fueron tantas que se inauguró recién en 1948. Estaba previsto que asistieran los presidentes argentino y chileno, Juan Domingo Perón y Carlos Ibáñez del Campo. Pero ambos faltaron por recomendaciones médicas. En lugar de Perón viajó el ministro de Obras Públicas, Juan Pistarini, a quien la puna también le impidió llegar a Socompa. Después de 27 años, y con un cambio de trazado incluido -que hizo que el paso fronterizo elegido fuera Socompa (de menor altura y más conveniente para Chile), y no Huaytiquina-, el sueño de Yrigoyen era realidad.

Maury, desvinculado de la obra tras la asunción de Uriburu, no fue invitado a la inauguración. No hay pruebas fehacientes de que haya visitado Socompa, aunque es muy probable que haya querido conocer ese hito, la cumbre de su gran obra. Murió dos años más tarde, el 10 de julio de 1950 en Córdoba. Siete años después sus restos fueron trasladados al mausoleo que se construyó en su honor en Campo Quijano, el portal de los Andes, muy cerca de las vías y de la primera locomotora que trabajó en el ramal C 14.

De Salta a Antofagasta, el trazado es 951 km, de los cuales 571 km están dentro de Argentina. Incluye 31 puentes, 21 túneles, 13 viaductos y 9 cobertizos”.