Locutora e histórica voz de las disidencias, Liliana Daunes acaba de iniciar una demanda contra Facebook tras haber sido bloqueada por postear imágenes de mujeres en tetas. Aquí analiza las excusas de la censura y la trama de sus efectos.

Mastectomías, partos acuáticos, desnudos artísticos, piezas fotoperiodíticas de cuerpos militantes: todo esto y más cae bajo el ojo censurador de Facebook que, experto en distinguir torsos de mujeres sin parches a la altura de la areola, no parece diferenciar entre intenciones pornográficas y activismo, ¿o sí? Nos queda el beneficio de la duda. Para la conductora feminista Liliana Daunes, que acaba de iniciar una demanda tras haber sido bloqueada por postear una imagen “pecaminosa”, la razón de la prohibición, además de ser difícil de desentrañar, no es lo más importante, sino sus efectos coercitivos. “Si una lee con detenimiento las normas – dice-, siempre te piden que revises y saques lo que evidencie tetas de mujeres. Lo que tomamos con la filósofa Julieta Arostegui con quien avanzamos en la demanda, también junto con el abogado Jorge Alejandro Mamani, es que nada de lo que hacemos en las redes infringe las leyes nacionales, por lo tanto no tiene por qué valer más una norma interna que una plataforma”.

Pero acá te censuran dentro de la empresa, no te penalizan afuera…

-Sí, pero la historia está en que, como comunicadora, me están cercenando la libertad de expresión y la posibilidad  de incidir políticamente, que es mi interés como feminista. Y, da la casualidad -o no-, que en mi caso las tres últimas censuras fueron sobre el mismo tipo de imágenes. Una es de la marcha del orgullo, un torso de mujer al descubierto. Cuando Facebook me preguntó si era un error, yo le dije que sí, que lo era, porque estaban censurando un cuerpo de mujer que celebraba libremente en la vía pública. La foto anterior que me censuraron fue de Fabi Tron, activista y lesbiana reconocida, que está con el torso descubierto y un cartel que dice: Soy lesbiana y me celebro, que otrxs sean lo normal. Y la anterior la saqué a un afiche de los jóvenes del PRO. Se ve ahí el pubis de una mujer, con un moñito, que decía “estamos luchando contra el sida” (o sea para luchar contra el sida las mujeres tenían que cerrarse la concha). Lo posteé criticando el concepto y me lo censuraron.

¿Previo a esta seguidilla, habías tenido censuras?

-Sí, a la imagen de un fotógrafo ruso, Alexander Sasha Gusov. Está en Namibia y se encuentra con mujeres del lugar en tetas que miran a su compañera, la de él, y se empiezan a reír. Entonces la rubia se saca la ropa y las mujeres la tocan. Es una foto altamente demostrativa de la comunicación humana. Las primeras veces no te bloquean, y luego te empiezan a bloquear por un día, por tres días, por cinco, y así la pena va aumentando. En Francia un tipo les ganó un juicio porque a él le censuraron una pintura que creo que se llamaba “La creación del mundo”, una mujer con las piernas abiertas con el pubis muy peludo. ¡Una pintura!

Parece demasiado grotesco…

-Grotesco y discrecional. Porque existe la cosificación de las mujeres, si se muestra absolutamente todo menos el pezón, ahí Facebook no acciona. Es decir, que a la deslegitimación no se opone. Un tipo en un posteo mostró una mujer con un megáfono en un tetazo y al lado puso la imagen de una milica, alguien con gorra y camisa blanca muy modosita, y preguntó: ¿Quién te representa más? Tuvo como 4000 comentarios en los que todxs decían que la milica. La empresa lo hace pero sobre una base social. No es que Facebook detecta los pezones, sino que hay denunciantes. Primero es la cosa moralina, pero segundo es no ofender la mirada patriarcal y suponer que los hombres se calientan con eso que ven, y hay que cuidarlos. Desde un punto de vista casi religioso aunque ellos digan que no.

Considerando la poca difusión que hacen los medios de estas imágenes, las redes resultan ser de las pocas posibilidades de llegada de esta información para mucha gente…

-Malena Pichot me decía que en Instagram le censuraron un videíto que hizo dentro de una iglesia. No puede usar su cuenta por una semana. Se permiten frases y posteos absolutamente violentos pero no ciertas imágenes de militancia o estéticas. Clodet García hizo posteos seguidos sobre la gordura, el cuerpo deseado aunque no cumpla las normas, y subió una foto de una pintura en la que una mujer desnuda hacía un paso de baile, y la suspendieron. Ahora salió en el portal de Tiempo Argentino mi foto censurada y quienes la postearon fueron censuradxs también.

Ya hiciste la demanda, ¿cómo sigue ahora?

-La demanda cayó en un juzgado. Nosotras no solo planteamos que me devuelvan el muro sino que se pueda subir la foto. Esto acompañado con una fundamentación muy larga, que se va a profundizar si llegamos a la etapa del juicio. Yo entiendo que la red multiplica, informa y desinforma, pero de todas maneras hay una serie de periodistas feministas que hoy no trabajan en un medio hegemónico ni en los otros, en los que van quedando, y en la web arman sus portales propios.  Esos a los que en nuestros muros les damos visibilidad.

Imagino que los editores de muchos portales estarán cuidándose de subir fotos de mujeres en tetas para evitar que ese artículo no pueda ser reposteado.  Te obligan a la autocensura…

-Totalmente. Es una regla de juego que lo que está haciendo es que esa autocensura siempre caiga sobre el cuerpo de las mujeres. Yo quisiera abrir esa puertita: demostrar que esa normativa es abusiva y por otro lado discrecional. Y profundizar en la fundamentación para llegar lo más lejos posible. Estamos dispuestas a poner el hombro para cumplir con toda la cosa burocrática, hacer ruido y seguir todos los caminos pertinentes de la justicia.

Una de las pocas resistencias al neoliberalismo que queda en pie es la feminista. No parece tan casual que en este punto esa lucha sea interferida por una empresa como Facebook.

-Soy de las que piensan, más allá de las internas dentro de los feminismos, que es uno de los movimientos que va empujando cambios en el mundo. Y por eso, muchas veces en momentos como éste, tan agobiantes, conservo aun cierto optimismo por tener las patitas puestas en el feminismo. Hoy se dicen feministas personas que empezás a hablar y tienen ciertas dudas que no deberían, pero igual me parece positivo que puedan nombrarse y sentirse feministas, y que haya dejado de ser esta una palabra negativa. En los medios he tenido que dialogar fuertemente con mis compañeros porque no querían decirla. La masividad que tomó desde el Ni una menos se parece a la de los ENM, en donde no son feministas todas las mujeres que participan, pero funciona como multiplicador de conciencias en el rinconcito de cada una. El nacimiento del Ni una menos tuvo que ver con las redes sociales, por eso más allá de cuanto nos condicionen, es importante que sean lo más libre posibles.

Hasta en los medios más conservadores encontras un discurso medianamente alerta contra la violencia de género, pero con lo lgbti siguen reticentes…

-Que un mozo se meta con dos chicas que se besan, o que lo haga un policía… Hay miradas que no te permiten la caricia pública. Es parte de un retraso en lo cultural. En los últimos tiempos hay una política que habilita la salida a la superficie de lo más facho del ser humano.

Viste en acción muchas generaciones de activismo lésbico, ¿cómo ves al movida actual?

-Nunca fui activista. Mi activismo es la libertad y yo soy lesbiana. Está todo conectado. Lo he hecho público en los lugares donde me puedo manifestar. Las generaciones más jóvenes vienen con otro chip más libertario. Quizás el individualismo siga siendo uno de los males que no hemos podido desterrar, aun en el feminismo. El clasismo es una pelea constante. En mi generación hemos llegado a vivir dobles vidas. En ese aspecto el camino está más transitable. Para las chicas trans sigue siendo más difícil, porque antes le decíamos fobia, y ahora nos dimos cuenta que es odio.

Creo que ya no se puede pensar en luchas demasiado aisladas: transfeminismo, la cuestión indígena, el ambientalismo…

-Hemos tenido experiencias interesantes estos años en que han venido varias compañeras de comunidades indígenas que han armado una red de feminismo comunitario. Compañeras de Guatemala, Bolivia, México (ha habido una búsqueda en las mujeres zapatistas bien interesantes y un discurso que se multiplicó donde se aspiró a tener contacto con otros feminismos y grupos GLTTB). Tienen una crítica al patriarcado indígena. Hablan de la salud comunitaria: una forma real de estar en salud es cuando cuidás y te cuidan en esa búsqueda común.

Fuente: Página 12

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