El diario español El Mundo publicó un duro informe sobre la situación de las comunidades indígenas de nuestro país. Los casos de muerte por desnutrición en nuestra provincia forman parte del artículo, que muestra que se está haciendo todo mal.

“Niños indígenas, los santos inocentes de Argentina” es el título publicado este martes en el diario español El Mundo. El texto profundiza en los casos de desnutrición de Chaco y Salta.

A continuación, el texto completo:

En el mayor país factoría de alimentos de Latinoamérica, que produce comida para más de 300 millones de seres humanos y donde se supone que a todos sus habitantes -40 millones- les debería sobrar qué llevarse a la boca, los niños de familias aborígenes se mueren por desnutrición o por enfermedades derivadas de una alimentación escasa.

Ya suman tres las criaturas fallecidas en menos de un mes, según ha informado la prensa porteña. El caso más reciente se conoció este martes: es el de Alan Mijael Villena, un bebé de nueve meses, de la etnia wichi, que murió por un cuadro de “diarrea y deshidratación por desnutrición” en el pueblo de Morillo, en la provincia de Salta, al noroeste del país y limítrofe con Bolivia.

Otro bebé de un año, también wichi, falleció, el 26 de enero pasado, en el pueblo salteño de Morillo. Las fotos le mostraban con la tripa hinchada típica del hambre. Su madre, que se encuentra embarazada, le llevó a urgencias pero la criatura murió. Sólo pesaba ocho kilos, lo cual representaba “una desnutrición grado dos o severa”.

Y el caso más sonado por su repercusión en los medios de comunicación ha sido el de Néstor Femenía, un chico de la etnia qom, que a los 7 años pesaba solamente 20 kilos y sufría desnutrición crónica. Vivía en la provincia de Chaco (noreste) y en una de sus estadías en el hospital fue fotografiado con un cartel que ponía un mensaje a la Presidenta: “Amada Cristina Piedad”.

Estaba gravemente enfermo de tuberculosis por la desnutrición, un cuadro de mala salud que afecta a muchos miembros de las comunidades indígenas del paraje natural “El Impenetrable” chaqueño. Néstor había estado ingresado varias veces en el hospital pero, por las carencias sanitarias, los médicos lo mandaban de vuelta a su casa, una chabola.

A raíz de la pobreza familiar y el entorno ambiental adverso, sin agua potable ni servicios sanitarios, además de la comida escasa, el niño volvía a la sala ambulatoria o el hospital una y otra vez. Finalmente murió el Día de los Reyes Magos, el 6 de enero último. De inmediato su foto con el cartel pidiendo “piedad” a la Presidenta se viralizó en las redes sociales.

El jefe de gabinete de ministros Jorge Capitanich, intentó entonces minimizar el asunto. Declaró que el de Néstor era “un caso aislado” que debía colocarse en el contexto de “todo lo que se hizo en estos años en la provincia”. Saltaba a la vista que lo decía por la cuenta que le traía: Capitanich fue gobernador de Chaco de 2007 a 2013 y las comunidades indígenas viven allí en la pobreza extrema.

Conocidos esos tres casos de niños muertos de hambre durante el último mes, el diario “El Tribuno” de Salta ha destapado este martes otros dos antecedentes que hasta ahora se ignoraban. Dos bebés, uno de ocho meses y otro de once, murieron por desnutrición en el pueblo de Pichanal en agosto de 2014, pero las autoridades sanitarias provinciales se callaron la noticia.

El titular del Centro Nelson Mandela de Derechos Humanos, Rolando Núñez, ha alertado que “la desnutrición es una endemia en el norte argentino, es sistémica”. “Abunda el mal de chagas, tuberculosis, enfermedades que no fueron abordadas correctamente y estamos en un punto de máxima expresión” ha advertido y ha recomendado a los políticos que “continuar con el negacionismo no ayuda en nada sino que habrá más casos de fallecidos por causas evitables”.

El médico pediatra Abel Albino, fundador de la ong “Cooperadora para la Nutrición Infantil” (CONIN) e impulsor desde hace dos décadas de planes para atacar este flagelo, ha opinado que a los argentinos, habitantes de un país bendecido por riquezas naturales y fabricante de alimentos, “lo que nos falta no es comida, lo que nos falta es vergüenza”.

Y ha criticado a muchos de los políticos profesionales que únicamente se abocan al problema durante las campañas electorales y recién en esas circunstancias se acuerdan de “dar una copa de leche, tocarle la cabecita y salir en la foto con un nene”.