Luego de un verano que dejó evacuados al por mayor en el norte provincial, las previsiones para los próximos años indican aumento en las lluvias, entre otras cosas, a causa del cambio climático. ¿Dónde iremos a parar?

Luis Segovia

Cuarto Poder consultó al doctor en Física German Salazar (docente de la UNSa e investigador del Conicet), quien actualmente se encuentra estudiando este fenómeno, especialmente en la zona de la Puna, de gran altura, donde las proyecciones de aumento de temperaturas son más alarmantes. 

El científico destacó que el cambio climático podría traer complicaciones en la salud para  población que habita esos lugares, pero que por otro lado, se proyecta un aumento de la potencialidad de aprovechar el recurso solar, a través de paneles fotovoltaicos u otras técnicas de generación de energía.

Sobre las predicciones del cambio climático afirmó que debe usarse un lenguaje muy cuidadoso para comunicar porque vivimos en un lugar del mundo donde no podemos echarnos la culpa de este fenómeno, ya que contribuimos en menos del 1% de las emisiones GEI, pero que eso no significa que no debamos estudiarlo y generar información. Salazar afirmó que “el impacto del cambio climático tendrá consecuencias culturales. Si una comunidad se desarrolló en una zona donde siempre llovía x cantidad de milímetros por año, y eso cambia, las consecuencias podrían ser catastróficas, porque cambiaría el destino de ese lugar”.

Amenazas

Con el objetivo que los gobiernos realicen políticas de adaptación, en 2014 profesionales del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) realizaron un informe titulado “Tendencias de Extremos Climáticos en Argentina”. En él se hace énfasis en el aumento de los eventos extremos, esto es, registros de una variable climática (lluvias, vientos, días de calor, etc.) que exceden los umbrales conocidos y medidos. 

En el caso específico de Salta, se proyecta un aumento en la precipitación anual en todo el territorio de la provincia y un incremento en la temperatura máxima anual. Pero uno de los puntos más interesantes de este informe es que a partir de él se pudo elaborar un índice de Vulnerabilidad Social, departamento por departamento, señalando las condiciones de un asentamiento humano para hacer frente a un evento de catástrofe. El informe afirma que el mayor grado de vulnerabilidad social se da en la Capital y en los departamentos de General José de San Martín y Orán.

Por otro lado, el Ministerio de Ambiente de Nación elaboró un “Mapa de Riesgo del Cambio Climático”, que puede ser consultado de manera online en el sitio “simarcc.ambiente.gob.ar”, donde pueden consultarse más de 10 variables del cambio climático. 

Algunas de las proyecciones de este mapa en un marco de emisiones GEI altas desde el presente hasta el año 2039 son: 

Aumento de las temperaturas máximas: para el departamento Capital se proyecta un aumento de 1.49°C; para San Martin, 1.55°C, en tanto que para el Departamento Los Andes,  1.75°C.

– Aumento de días con lluvia de más de 20mm: 2 días para el departamento San Martín, 3 días para la Capital, y hasta 5 días en el caso de Cafayate y Guachipas.

Aumento de los días con olas de calor: la mayor proyección la tienen los departamentos de Santa Victoria, con 49 días; y Los Andes, con 82 días; en tanto que para Capital se esperan aumentos de 35 días y San Martin 28 días. 

Disminución de los días con heladas: aquí los índices se revierten, y se proyecta disminución de días con heladas para toda la provincia. Los casos extremos serán el departamento Los Andes donde los días con heladas disminuirán hasta 53 jornadas; en tanto que Capital tendrá 22 días menos; Cafayate 17, algunas zonas de Anta tendrán entre 14 y 7, y para Rivadavia, Oran y San Martin no proyectan disminuciones.

Verdad científica

Existe un consenso científico de que las actividades humanas emisoras de gases de efecto invernadero (abreviadas como GEI, siendo las más importantes el dióxido de carbono, metano, y óxido nitroso) han potenciado la capacidad natural de la atmosfera de retener el calor del sol. A este fenómeno se lo conoce como Calentamiento Global, y a su consecuencia, Cambio Climático. 

Desde que se empezó a medir la temperatura global, en 1850, hasta el año 2017, se observó un aumento casi del 1.5°C, ubicándose en la actualidad en casi 15°C. Este fenómeno modifica el comportamiento de todas las variables climáticas (vientos, lluvia, humedad, días de sol, nivel del mar, corrientes marinas, etc.), con consecuencias devastadoras para la sociedad.

Argentina, como casi todos los países del mundo, es miembro de la CMNUCC (Convención Marco de ONU sobre Cambio Climático), y por eso está obligada a realizar políticas contra el cambio climático que se conocen como NDC (Contribución Nacional Determinada, por sus siglas en inglés). Estas medidas pueden ser de mitigación y adaptación. La primera de ellas trata de políticas que tienden a modificar las conductas cotidianas o las actividades económicas con el objeto de reducir las emisiones de GEI, en tanto que, las acciones de adaptación son políticas que buscan minimizar los impactos adversos del cambio climático.

Salta tiene responsabilidades frente al cambio climático, partiendo de que en el reparto nacional de competencias (art. 41 y 121 de la CN), debe hacer cumplir las leyes nacionales de presupuestos mínimos, reservándose luego amplísimas facultades para profundizar en la temática. En ese marco, en 2011, la Resolución 426/11 del Ministerio de Ambiente había creado el Observatorio del Cambio Climático, cuya función  era “crear una base de datos con la información necesaria para determinar los efectos a corto y largo plazo del cambio climático en el territorio provincial”, pero sus responsables fueron descabezados poco tiempo después, por lo cual, el observatorio no concretó nada.

Las nulas o deficientes políticas ambientales exponen a la población más vulnerable de nuestra provincia a sufrir las amenazas climáticas, que de ninguna manera pueden considerarse imprevisibles o simples desastres naturales, según hemos reseñando en este artículo.

 

Compartir
Artículo anteriorSequía de debate
Artículo siguienteLa que no firmó