El Alfarcito, uno de los parajes de la zona.

En los últimos años el transporte para La Quebrada del Toro ha sido un problema sin solución. Unidades en mal estado, pasajeros que viajan parados más de 100 kilómetros, lugares sin cobertura y prepotencia de la empresa de transporte, son las características del servicio. (Claudio Yapura)

“No se puede viajar así, nos llevan como si fuésemos animales, y es un recorrido largo”, comenta una señora que “sube” de Campo Quijano a Santa Rosa de Tastil para realizar tareas de campo. La empresa Ale Hnos. se encarga de brindar el servicio desde hace diez años, anteriormente era la empresa “El Quebradeño”, con sus míticos colectivos –más conocidos como “quirquinchos”- que recorrían la Quebrada del Toro. Las deficiencias del servicio tenían que ver con el mal estado en el que estaba el tramo de la Ruta Nacional N° 51 que bordea la Quebrada del Toro. Actualmente el tramo está en su 90% asfaltado y con el recientemente inaugurado puente Padre Chifri en El Candado, mejoró  la fluidez del tráfico vehicular.

Sin embargo, los pasajeros viajan parados largos tramos del recorrido hacia sus pueblos y sufren las consecuencias de una frecuencia acotada. El colectivo viaja por la mañana, tarde y noche, y en la mayoría de los casos sobrepasa su capacidad de pasajeros sentados para un recorrido de larga distancia. El punto de partida es la Terminal de Ómnibus de Salta, luego para en Campo Quijano -lugar abarrotado de pasajeros- y continúa su trazado por la RN N° 51 al ingresar a la Quebrada del Toro. Para en El Alisal, Chorrillos, El Alfarcito y Santa Rosa de Tastil, con cuatro horas y 170 kilómetros recorridos, el colectivo, llega a su destino final en San Antonio de los Cobres.

Existen lugares distantes a los que el transporte no llega: la zona de San Bernardo de las Zorras, el Tambo, Morohuasi, Potrero de Chañi y el Rosal, parajes que se alejan a unos 40 km de la RNN° 51. Los pobladores de estas remotas zonas tienen transporte hasta El Alfarcito, desde ahí caminan o se trasladan a lomo de equino, hasta llegar a sus hogares.  Las grandes distancias impiden a los habitantes de estos parajes trasladarse a Campo Quijano, primera localidad para realizar sus trámites, conseguir todo tipo de aprovisionamiento y asistir al hospital. También requieren llegar hasta Rosario de Lerma, donde realizan trámites bancarios, entre otras cosas. Hasta la ciudad de Salta llegan para comprar mercadería en grandes cantidades y estoquear en sus despensas por unas semanas.

Proyectos sin ejecutar

El intendente de Campo Quijano, Manuel Cornejo, realizó desde el municipio un aporte económico para subsidiar un transporte alternativo para las zonas más apartadas. Desde “El Portal de los Andes”, una precaria combi sería la encargada del transporte, al día de hoy cumple con su rol con intermitencias.

Los vehículos particulares que realizan viajes para la Quebrada del Toro supieron captar el beneficio, diariamente transportan a docentes y trabajadores, los precios superan los $800. “Yo tengo que ir a ver mis cabras y ovejas, atenderlas para obtener carne o leche. Cada vez que voy no pago menos de $1000 por viaje hasta La Quesera”, comenta un vecino que tiene una pequeña hacienda en la quebrada de La Quesera, con varios puestos a 10 km de Santa Rosa de Tastil.

En el Concejo Deliberante de Campo Quijano la problemática fue tratada en varias ocasiones, en el año 2013 y 2015 los ediles presentaron y aprobaron proyectos acerca del transporte para la Quebrada del Toro, pero no surtió efecto por parte del ejecutivo municipal. Uno de los proyectos aprobados tenía como propuesta ordenar el transporte por la RNN° 51 y también hacia las fincas Cámara, Palermo y Bulila, además, apuntaba a crear una terminal de transporte local en Campo Quijano, nada de esto prosperó.

“Nosotros hemos tenido reuniones con los hermanos Ale para buscar una solución, pero es difícil, ellos piensan como empresarios, es decir, si prestan un servicio para las zonas más remotas tiene que poner unidades nuevas, y para eso tenemos que tener buenos accesos, buenas rutas en medio de los cerros, también esto significa un incremento en el costo del boleto. Ellos cuidan su negocio, claro”, comenta un resignado concejal de Campo Quijano, sin muchas armas para defender los intereses y necesidades de la comunidad. Lejos de quitarle la concesión del servicio a la empresa Ale Hnos. y exigirle que cumpla con su frecuencia y recorrido para todos los parajes de la Quebrada del Toro, el digesto legislativo de Campo Quijano quedó atado de manos por la empresa y por la no respuesta del intendente.

En reiteradas ocasiones los habitantes de los parajes se organizaron para pedir a la empresa Ale Hnos. que disponga de unidades para la solución definitiva, aún no cuentan con ninguna respuesta. Las autoridades provinciales y municipales optaron por brindar soluciones precarias y a medias, mientras esto continúe los vecinos de la Quebrada del Toro seguirán lejos de todo, incomunicados y sin posibilidades de progreso en su calidad de vida.