Un espectacular tiroteo en villa 20 de febrero puso al descubierto la situación del mundo del hampa en la capital. De la pelea en la cancha al ajuste de cuentas en la calle. La investigación se está manejando  con un total hermetismo, a nivel policial y judicial. Por Mariano A. 

A “Pitelo” lo mataron en villa 20 de febrero, donde siempre paraba. Los disparos retumbaron alrededor del pasaje Saravia, ubicado a metros de la calle 12 de octubre, sorprendiendo al vecindario, el lunes 5 de febrero. La zona fue lugar de un concierto de balas, de las cuales 3 impactaron contra Ricardo Burgos, quien buscó escapar de la balacera pero fracasó en su intento y se desplomó antes de llegar a meterse en el garaje de su casa.

Esa noche a tres personas más también le llegaron balas: Matías “Pelusa” Burgos (hermano de Pitelo), Andrés Salgado y Noelia Córdoba, a quien el impacto le perforó el cuello sin tener nada que ver.

Ricardo “Pitelo” Burgos tenía 32 años y era hermano del “Chueco” Burgos, líder de “la 12”, barra histórica de Central Norte. En el mundo del hampa era conocido por ser un “tipo pesado”; metido, desde siempre, en el insondable narcotráfico de Capital. La policía lo tenía fichado, justamente por eso desde 2015 tenía prohibido concurrir a la cancha. Sobré él, su hermano el “Chueco” y otros de la 12 pesaba el derecho de admisión.

La espectacularidad del tiroteo activó la voracidad de la prensa que aprovechó la conmoción generada para hablar por encima de un “ajuste de cuentas”, de una “pelea entre grupos antagónicos”, o “lo mataron por falopa”; pero ningún medio profundizó en el asunto. Aunque si prestamos especial interés no habría que dejar pasar:

La pelea de bandas. Lo que no dijeron es que bandas están peleadas. Veamos: Central Norte de Salta tiene 2 grupos de “barras bravas”: Barrio Norte (quienes ocupan la Tribuna Sur en el Martearena) y La Mayor (que ocupa la Tribuna Norte). Ésta última se encuentra integrada por: Norte grande, San Ignacio, Provipo, La Banda del Camión de B° El Carmen, La 11, San Benito, Juan Calchaquí, Limache, San Nicolás y la 25 entre otros. Mientras que Barrio Norte está integrada por agrupaciones cercanas al estadio del cuervo como: La 12, San Isidro, Los Pibes de B° San Martin, P.A.P. de Villa lujan, La Eskina de Villa Lujan, La Banda de La Madrid, La Maipú.

El muerto en esta oportunidad fue de un miembro de la 12 (Barrio Norte) pero hay otras muertes alrededor de esta disputa entre bandas. La ocurrida en la pizzería de Caseros al 2.300 viene al caso. Fue en febrero del año 2014, cuando en el baño de la pizzería ultimaron de 4 balazos a “Polo” Cruz, integrante de la “Banda del camión” de Bº El Carmen (La Mayor). La muerte de Pitelo tiene que ser encadenada en esta guerra que hoy, en cierto punto, excede a Central Norte puesto que, como quedó dicho, los involucrados no podían entrar a la cancha. En cambio con la muerte de “Polo” los muchachos sí y los dirigentes tenían una relación con los barras.

El sospechoso

Como principal sospechoso se encuentra detenido Héctor Mauricio Albornoz, un joven de 28 años, quien luego de entregarse declaró que se llevaba mal con “Pitelo” aunque en rigor no se conocieron más detalles. Lo cierto es que familiares de Albornoz efectuaron una denuncia contra los que se encuentran hospitalizados y eran de la banda del fallecido.
Según el testimonio del cuñado de Albornoz, un hombre de apellido Guerrero, un hecho ocurrido el 20 de enero forma parte de la explicación de los móviles. Siempre según su denuncia, Matías Burgos y Salgado, fueron a su domicilio a cobrarle una deuda y como no les pago la cosa se puso violenta y fue apuñalado en el pulmón. Dos semanas después, Matías Burgos y Salgado regresaron pero esta vez junto a “Pitelo”; en esa oportunidad se encontraba Albornoz. “Pitelo” en un estado de violencia y a modo de amenaza efectuó tres disparos e intentaron robar una moto. Esa sería la causa de la venganza posterior.

La investigación del homicidio quedó en manos de la Fiscalía de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas Nº 1, a cargo del Dr. Pablo Rivero, y la División Homicidios. Todavía es un misterio la trama completa del tiroteo más violento de los últimos tiempos y sus relaciones con la disputa entre bandas y las drogas, solo es certero que hablamos de grupos adictos a la pasta base, al alcohol, que andan armados y no tienen problemas en llevarse puesto a otro.

Varias preguntas surgen: ¿la policía no estaba al tanto de las peleas continuas en este grupo y que se venía una muerte? La dirigencia del cuervo se desentendió del tema cuando toda la movida se generó entorno al club ¿no se olían esto?
No hace falta ser muy agudo para pronosticar que de seguir así las cosas, la violencia continuara en aumento.