Estalló la interna en Cambiemos por el control de la Magistratura. Mario Negri se impuso como consejero y hay bronca en la UCR. Elisa Carrió pide por Oliveto. Tensión en el Senado.

El radicalismo, el macrismo y Elisa Carrió comenzaron a disputarse los lugares del Consejo de la Magistratura de 2018, cuando la pérdida de poder del kirchnerismo podría permitirle a Cambiemos nombrar y sancionar jueces con mayor frecuencia.

El fuego lo encendió el diputado radical Mario Negri, jefe del interbloque de Diputados. Sin consultar a sus correligionarios, apuró una resolución para nombrarse como consejero desde el 10 de diciembre, cuando termine el mandato de su compañero de bancada Gustavo Valdes.

Valdes es candidato a gobernador de Corrientes, tiene altas chances de ganar de suceder a Ricardo Colombi y Negri le advirtió a Emilio Monzó que si dejaban su lugar vacío en la Magistratura, la oposición podía unirse y ocuparlo.

Fue lo que Cambiemos hizo en diciembre de 2015, cuando la mendocina Anabel Fernández Sagasti asumió de senadora y el Frente para la Victoria no se apuró en definir su reemplazo en el organismo.

Mientras acomodaba su despacho, Monzó juntó 111 firmas e impuso a Pablo Tonelli y Cambiemos se quedó así con dos de los tres diputados de la Magistratura, con sólo un tercio del recinto de su color.

Un procedimiento cuestionado y judicializado por el kirchnerismo, pero que ante todo sentó un precedente y puede repetirse.

Negri encontró el argumento perfecto para imponerse como consejero “por si acaso” y callar a sus pares que ansiaban por ese lugar. Se anotaban su coterráneo Diego Mestre, el mendocino Luis Petri, la jujeña Gabriela Burgos y la marplatense Karina Banfi, entre otros.

Aunque aseguró que sólo reemplazará a Valdes por precaución y podría cederle el lugar a un correligionario en algún momento, nadie imagina que lo haga si no le convence el sucesor.

Mestre es el primero en sentirse derrotado, aun en conflicto con su jefe de bloque por la interna de Córdoba, donde su hermano e intendente de la Capital se adueñó de los cupos radicales en la lista de Cambiemos.

Tampoco le agradó la premura de Negri a Elisa Carrió, que pensaba en su protegida Paula Oliveto en la Magistratura para sumar presión en la justicia, donde siempre se hace sentir.

Si bien la coalición cívica no tendrá más de 10 de los más de 100 diputados de Cambiemos, nadie descarta que el interés de Macri por contener a Carrió pueda dejar esas cuentas de lado.

Los chispazos, por ahora subterráneos, se mezclan además con las peleas por las nuevas autoridades del interbloque Cambiemos y del Comité Nacional de la UCR.

Ambicioso, Negri reclama las dos presidencias porque, explica, sólo así estará garantizada la armonía entre el partido y las decisiones de Macri, no siempre oportunas para los militantes de boina blanca.

Claro que a ninguno de sus pares escapa que, con excusas así, el jefe del interbloque intenta frenar la presión de algunos sectores de la Casa Rosada por reemplazarlo por la porteña Carmen Polledo, amiga del presidente.

Sus promotores encontrarían otras razones para promoverla: el PRO es la fuerza más numerosa de Cambiemos en Diputados (tendría cerca de 50 bancas, contra poco más de 40 de la UCR) y la Ciudad de Buenos Aires apunta a ser su triunfo oficialista más lapidario en octubre.

Por el Comité de la UCR pelea Federico Storani, molesto con Macri porque se quedó sin los funcionarios que había nombrado en el Ministerio de Defensa, como el puntano Walter Ceballos (el ex secretario de logística y planificación) o el platense Ángel Tello (ex secretario de Estrategia y Asuntos Militares). Oscar Aguad no los dejó seguir.

Entre los nuevos diputados radicales talla fuerte el tucumano José Cano, dispuesto a pelear por la vicepresidencia de la Cámara, que dejará vacante la mendocina y cobista Patricia Giménez.

Un dato: aunque Negri se jacta de tener el apoyo de Monzó para ir a la Magistratura, el presidente de la Cámara no firmó la resolución que lo nombró. Tuvo que hacerlo Giménez.

La pelea en el Senado

En la Cámara alta el clima no es mejor tras la abrupta salida de Ángel Rosas de la jefatura del interbloque, donde había llegado por gestión de Gerardo Morales.

Rozas es también el representante de la minoría del Senado en el Consejo de la Magistratura y el macrismo podría pedir su lugar en diciembre.

Si se repiten los resultados de las primarias, la UCR podría seguir siendo la fuerza más numerosa del interbloque pero ya por poca diferencia, como para retener una vicepresidencia, la titularidad del interbloque y el cargo en el organismo que nombra y sanciona jueces.

El Senado puede darle más buenas noticias al Gobierno en ese organismo. En diciembre vence el mandato de Virginia García, la cuñada de Máximo Kirchner, y el peronismo, si se mantiene unido, ya anota en su lugar a Rodolfo Urtubey.

Acompañaría al recientemente asumido Mario País, un kirchnerista que abandonó el paladar negro desde que Cristina Kirchner se refugió en El Calafate.

La ex presidenta y futura senadora sólo tendría en la Magistratura los votos del diputado Rodolfo Tahilade, la jueza Gabriela Vázquez y el académico José Candis, insuficientes para frenar los dos tercios, requeridos para impulsar un jury de enjuiciamiento.

Y si Miguel Pichetto insiste en romper con la decena de kirchneristas, como amenaza a diario, Cambiemos será el primero en festejar: podrá consagrarse con el interbloque más numeroso y pedir un consejero más en la magistratura. Ideal para resolver su interna.

Fuente: La Política Online