El piloto del parapente rompió el silencio y admitió que la muerte de la médica tucumana pudo haber ocurrido por un error suyo.

El piloto del parapente del cual cayó al vacío y murió la médica tucumana Natalia Vargas, rompió el silencio y admitió que fue su error no haber chequeado previamente que la joven estuviera enganchada al artefacto. También aclaró que la joven que murió el sábado pasado durante el vuelo en el cerro San Javier no sufrió un ataque de pánico, sino que “tuvo miedo”.

“Estábamos volando y en un momento ella se da cuenta de que no estaba enganchada y comenzó a desesperarse. Yo intenté tranquilizarla, porque pensaba que estaba mal sentada. Cuando traté de ayudarla me di cuenta de que no estaba enganchada… Atiné a agarrarla lo que más pude, pero cayó. Lo que quiero aclarar es que esto no sucedió porque ella haya tenido un ataque de pánico, sino que ella tuvo mucho miedo y se desesperó cuando vio que no estaba enganchada”, dijo Ariel Salazar en una entrevista.

En un principio, la empresa Loma Bola salió al cruce de las críticas y dijo que Salazar no hablaba públicamente porque estaba shockeado para más tarde explicar que el piloto había admitido un error. No obstante, la primera explicación de Salazar para justificar lo ocurrido frente a la empresa para la cual trabaja, fue que Natalia había entrado en pánico. Ante esto, la familia de la médica se indignó. Juan José, el padre, indicó que decir eso era echarle a su hija la culpa por su propia muerte y que testigos la vieron sin la pernera correspondiente.

Salazar contó que luego se reunió con Juan José Vargas, el padre de la víctima. “La charla con el padre de Natalia fue dentro de todo tranquila, fue una conversación necesaria para ambos. Él me contactó y quedamos en vernos. Le conté todo lo que recuerdo. Más que nada, a mí me interesa aclarar algo, porque se habló demasiado y se insistió con el tema de pánico de Natalia en el aire”, dijo.

Según Salazar, mientras él armaba el equipo y le colocaba las perneras (elementos de seguridad que sujetan las piernas), Natalia le pidió que la dejara ir hasta donde estaba su amiga alemana con quien compartiría la experiencia de volar en parapente, para darle las instrucciones en alemán. “Ese fue un momento de distracción de mi rutina [de armado del equipo], pero para mí estaba totalmente enganchada. Para mí, sí le puse la pernera, no entiendo en qué momento se pudieron haber soltado”, explicó.

“Admito que pudo haber un error humano, una distracción. Estoy consciente y asumo las consecuencias que esto puede traer para mí. Ha sido una fatalidad, pero estuve y estoy a disposición de la Justicia, de hecho ayudé con la búsqueda desde un parapente en el que volé como pasajero el día de la caída. Entiendo que tiene que haber una investigación y asumo las consecuencias”, dijo.

Ante la pregunta del cronista sobre si volvería a volar, Salazar contestó: “No puedo pensar en eso. Las imágenes que tengo en la cabeza son espantosas”.

Fuente: La Nación