Víctor Miranda, jefe de los Bomberos Voluntarios.

En General Mosconi los comerciantes están indignados con los bomberos porque compran los materiales para la construcción de un Cuartel General en Tartagal. “Acá no tienen factura” se defendieron los hombres de la manguera pero les contestaron mostrando una deuda con un corralón local por $1.400.

Podría ser el argumento de un cuento de esos “del pago chico” que escribía Roberto Payró a fines del Siglo XIX o comienzos del Siglo XX, pero no. Es el contenido de una noticia salteña de esta semana, pleno Siglo XXI.

En la localidad de General Enrique Mosconi, en el confín norte de la patria, se produjo un singular contrapunto entre comerciantes y bomberos. Ocurre que Víctor Miranda, jefe de los Bomberos Voluntarios, confió a la prensa que todos los materiales utilizados en la construcción del nuevo Cuartel General son comprados en la ciudad de Tartagal porque ninguno de los corralones locales “tiene factura”.

“Lamentablemente todo lo que se hizo acá, hasta el ripio, todo se trajo de Tartagal” admitió el bombero Miranda a FM Alba y generó un enorme revuelo en la caliente localidad norteña. Tanto que el “propietario de un conocido corralón en Mosconi” no identificado por la misma emisora radial lo cruzó y dijo que sí cuenta “con facturas”.

Y, peor aún, mostró un comprobante guardado por meses “por $1.400 con fecha de abril” que los Bomberos Voluntarios todavía no le abonaron por todo “un traslado de ripio”.

Siempre de acuerdo a la prensa local, Miranda insistió en que la factura “es necesaria” para que los Bomberos puedan rendir la inversión realizada con los fondos que reciben del gobierno nacional. “Ese subsidio consiste en $1.100.000 cuyo 50% se invierte en indumentaria. Además, realizan colectas y actividades varias para poder realizar los trabajos y reunir los recursos que necesitan para el cuartel” informó FM Alba en su página de Internet y precisó que “la obra presenta ya un importante avance y si bien esperaban inaugurar el 15 de diciembre, los plazos de construcción no lo permitieron así, de manera que esperan ya pueda concretarse a inicios de 2018”. “La construcción del cuartel incluye el levantamiento de tapia, divisorios para cocina, comedor, vestuario y un taller mecánico” amplió y precisó que en esta última semana “se colocaban también los portones frontales y el portón corredizo”.

Miranda reconoció que las tareas también están a cargo de una empresa de Tartagal y lamentó la controversia con los comerciantes. Sobre la difusión de la factura con la deuda por el traslado de ripio dijo que “no cayó bien” y que “hubiera preferido tratar el tema de otra manera”. Salta, Argentina, Siglo XXI.

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