Marina Eguias. Foto: Facebook.

Casa Pueblo es un proyecto que busca contener a jóvenes con problemas de adicciones. Marina Eguias, referente del Movimiento Evita en Salta, nos comenta respecto a la iniciativa de su agrupación. (Stephanie Tiemersma)

Marina Eguias es la referente de la Juventud Peronista Evita de Salta. Hace un tiempo ella y su agrupación empezaron un proyecto denominado Casa Pueblo, un lugar de contención de día para los chicos que tienen problemas de adicciones. El proyecto se enmarca en un convenio que hizo el Movimiento Evita a nivel nacional con el SEDRONAR para abrir una casa de contención en cada provincia.

En Salta el lugar estará ubicado dentro del complejo del Club Libertad, en Villa Las Rosas y podrán participar chicos de cualquier barrio. “Lo que tiene este proyecto es una perspectiva bastante interesante porque viene a romper con la terapia común que es la internación, la rehabilitación a través de la internación. Esta es una terapia más bien comunitaria que tiene un nuevo enfoque sobre el tratamiento de la problemática del consumo. Tiene un enfoque más integral y comunitario, de abordaje del conjunto”, explica Marina. La propuesta busca habilitar un espacio donde los chicos encuentren “todas esas cosas que han perdido en la sociedad”.

Eguias sostiene que, muchas veces, no se tiene confianza en un chico con problemas de consumo y de esa manera ellos van perdiendo oportunidades. Sin embargo, el conflicto esencial de estos jóvenes tiene que ver con otras cuestiones como ser el abandono de la familia, la deserción escolar y todas aquellas  problemáticas que los alejan de los espacios de contención. Así es como se refugian en la adicción y en la calle: “Nosotros venimos haciendo este abordaje desde una mirada que contempla que la droga es el séptimo, octavo inconveniente que tiene el chico. El principal problema es la contención en la casa. Esto es a causa, muchas veces, de la situación socioeconómica de la familia. Eso hace que los chicos pasen mucho tiempo solos porque trabaja la mamá, el papá o los tutores. Entonces nosotros vemos que hay un listado de problemas que tienen los chicos que va más allá de la droga y la adicción surge por ese conjunto de conflictos”, nos relata la referente de la JP Evita.

Jóvenes y adicción

Según los impulsores del proyecto, la adicción se puede trabajar en todas sus etapas. Desde la prevención hasta los estados de mayor gravedad. Afirman que no es necesario llegar a situaciones extremas para empezar el tratamiento: “Hay que atender todas las instancias. No hay restricciones, ni condiciones para entrar, no hay límite de edad, ni entrevista previa, sino que la idea es que sea algo totalmente abierto y tampoco por obligación. Lo que defiende este enfoque integral es que el chico que tiene un problema de consumo no va a resolverlo de forma aislada como pasa en los centros de rehabilitación tradicionales”, recalca Marina.

La reincidencia, según la agrupación,  tiene que ver con que no se trató el problema de fondo. La solución es que la persona vaya construyendo un proceso de superación de la adicción de manera personal, es decir, hacia adentro. Sin embargo,  el ambiente exterior también ayuda: “Todo lo que aporte desde afuera te puede ayudar en tu interior a decidir realmente y decir ‘no quiero las drogas en mi vida’. Buscamos que sea un proceso de decisión personal y no impuesto. Porque cuando salís de los lugares de rehabilitación o contención volvés al universo real y ¿qué haces con tu vida? ¿qué camino va a tomar ese chico, esa chica cuando deja las drogas? Nuestro propósito es hacer algo muy a largo plazo, sabemos que va a llevar mucho tiempo porque depende de los tiempos de cada persona cuánto va a demorar en dejar las drogas, pero también creemos que hay que hacer todo un acompañamiento”, reflexiona nuestra entrevistada.

Un día en Casa Pueblo

Un día en casa pueblo empezaría a las nueve de la mañana hasta las cinco o seis de la tarde. El chico llegaría, desayunaría e iniciaría sus actividades. La iniciativa busca que los chicos se vayan con una nueva perspectiva, darles otra mirada de la vida y revalorizarlos como personas. También se va a trabajar con roperos comunitarios y con clases de apoyo escolar. Se incorporará en la casa el plan FINES, para terminar la secundaria. El Ministerio de Educación se encargaría de enviar los docentes. Por otro lado, se busca acompañar a los jóvenes si quieren estudiar en un terciario o en la universidad.

Los chicos tendrán a su disposición talleres de oficios como electricidad, carpintería, reciclado de tarimas, panadería, peluquería, tejido a telar, croché, entre otras actividades. Además podrán crear cooperativas que les permitirán reinsertarse laboralmente. En el lugar también se hará terapia grupal y el equipo contará con un psicólogo, una psicopedagoga y un asistente terapéutico

Casa Pueblo se inaugurará en Enero. Su lema es tener “la mirada siempre atenta y abierta a otras propuestas o necesidades”. Es decir, escuchar a quienes viven en el barrio: “Esa es la idea, lo que queremos lograr y que Casa Pueblo sea ese lugar de acompañamiento que necesitan los pibes, las pibas. Ojalá sea algo que crezca y siga a largo plazo. Queremos que genere cambios profundos en los chicos que vayan y también en nosotros que vamos todos los días, que nos ayude también a crecer un poco más y no abandonar nunca lo que nos  hace hoy luchar. Que nos sirva también como una motivación más para no dejar de luchar nunca.”, afirma Marina.