El Papa asignó al ex obispo de Orán, Gustavo Zanchetta, dentro de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica. Es religioso tendrá a cargo más de 5000 propiedades. Un diario italiano asegura que el cargo fue creado exclusivamente para él.

Gustavo Zanchetta, el obispo emérito de la ciudad salteña de Orán, fue nombrado por el Papa Francisco como “asesor” dentro de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), una entidad que maneja más de 5.000 propiedades del Vaticano.

Como se recordará, Zanchetta renunció inesperadamente hacia finales de julio a la sede episcopal de Orán. Aquella vez adujo problemas de salud aunque la renuncia vino después del problema surgido con la movilización de bagayeros que había estallado en junio de este año.

Después de meses de baja exposición pública, Zanchetta se mudará a la sede de Santa Marta, donde participará de la administración de un patrimonio valuado en 3.200 millones de dólares.

El APSA está presidida por el cardenal italiano Domenico Calcagno, que en febrero alcanzará el límite de edad de 75 años y podría dar un paso al costado. Zanchetta fue ordenado el 13 de diciembre de 1991. El diario italiano Il Messaggero resaltó que el cargo de “asesor” fue creado por el Papa específicamente para el obispo emérito argentino.

FM Profesional elabora una breve biografía eclesiástica del religioso que tuvo una carrera meteórica: desde sus comienzos como vicario parroquial de la catedral de Quilmes y con funciones en el seminario diocesano, con apenas 34 años fue enviado en 1998 a Roma para cursar durante dos años una especialización en Teología.

Diez años después, fue nombrado subsecretario ejecutivo del episcopado y secretario de la Comisión Episcopal para la UCA, por entonces bajo el mando de monseñor Alfredo Zecca, quien recientemente también renunció a su misión como arzobispo de Tucumán.

Hace tres, su nombre cobró notoriedad porque se negó a someterse a un control antidroga de la Gendarmería Nacional en rutas de Salta: argumentó que por su investidura no debía ser revisado y amenazó a los oficiales con denunciarlos ante sus superiores. Finalmente, su vehículo fue inspeccionado y se le permitió seguir.