Diez policías acusados de torturas fueron absueltos por el juez Ángel Longarte quien firmó el fallo que benefició a los efectivos.La víctima aseguró que apelará la sentencia.

Luego de seis jornadas de debate en el juicio que se le siguió a diez uniformados de la Policía de la Provincia, acusados de los delitos de tortura, robo calificado por la función policial; severidades agravadas por el uso de violencia y prolongación indebida de la detención, en un hecho acaecido en el año 2013, finalmente el juez Ángel Amadeo Longarte absolvió a la totalidad de los acusados.

Dos de ellos, por no haber acusación fiscal, fueron beneficiados por la absolución lisa y llana, en tanto los otros ocho encartados zafaron de la acción penal por el beneficio de la duda, o “in dubio pro reo”.

La última jornada de los alegatos fue decisiva, ya que la defensa de los encartados, ejercidas por Marcelo Arancibia y Nicolás Vedia, hizo hincapié en la liviandad de las pruebas, muchas de ellas sostenidas solamente por el relato de la víctima.

El caso

El propio Velázquez relató en su momento cómo se desencadenaron los hechos poco después de que su propia pareja lo denunciara por violencia de género: “Me dijeron que abra la puerta porque tenía como rehén a mi hijo. Yo les pregunté si tenían alguna orden y ellos respondieron que entrarían cuando quieran. Me tiraron gas pimienta, rompieron la puerta, me golpearon y me pusieron un arma en la boca”.

Luego dijo que le robaron 300 pesos “para pagar los sándwiches”.

Todo se desencadenó tras una denuncia en contra del propio Velázquez. Tras la detención, la víctima comentó que en el destacamento fue también golpeado, le aplicaron un submarino seco y además le hicieron beber agua del inodoro.

Luego lo trasladaron a la Central de Policía, donde fue atendido por una médica forense que no quiso revisarlo y para finalizar lo derivaron a la Alcaidía, en zona norte, donde fue diagnosticado por un profesional. Al día siguiente lo liberaron.

Por ello, la Sala II del Tribunal llevó adelante el juicio oral contra César Marín, Hernán Durán, Mario Alberto Gutiérrez, Albino Néstor Chinchilla y Franco Marcial Suárez por torturas, robo calificado por la función policial, severidades agravadas por el uso de la violencia (dos hechos); Héctor Choqui y Abel Benito Cruz, por severidades agravadas por el uso de violencia; Luis Moreira, por tortura, severidades agravadas por el uso de violencia y prolongación indebida de la detención; Adriana Zelmar Fuentes, por prolongación indebida de la detención; César Herrera, por torturas, robo calificado por la función policial, severidades agravadas por el uso de violencia, prolongación indebida de la detención, todo ello en perjuicio de Pablo Damián Velázquez.

Finalmente, ayer el juez Ángel Amadeo Longarte, vocal de la Sala II del Tribunal de Juicio, absolvió a Abel Benito Cruz y a Héctor Choque del delito de severidades agravadas por el uso de violencia en el grado de copartícipes, uso de violencia en el grado de copartícipes por el que llegaron requeridos a juicio, por falta de acusación fiscal.

En el mismo fallo resultaron absueltos César Marín y Hernán Durán de los delitos de severidades calificadas por el uso de violencia (dos hechos) y robo calificado por la función policial, según la acusación sostenida en el momento de la discusión final en virtud del principio de la duda (“in dubio pro reo”). También fueron absueltos Albino Néstor Chinchilla y Mario Alberto Gutiérrez, de los delitos de tortura, severidades calificadas por el uso de violencia (dos hechos) y robo calificado por la función policial, según la acusación sostenida en el momento de la discusión final, por aplicación del principio de la duda.

En el fallo también resultó absuelto Franco Marcial Suárez, de los delitos de severidades calificadas por el uso de la violencia (dos hechos) y robo calificado por la función policial por los que llegó a juicio, en virtud del principio de la duda. Luis Moreira, en tanto, fue absuelto de los delitos de tortura, severidades agravadas por el uso de violencia y prolongación indebida de la detención, según la acusación sostenida en el momento de la discusión final por aplicación del principio de la duda.

Finalmente, resultaron absueltos César Herrera, del delito de severidades agravadas por el uso de violencia, y Adriana Zelmar Fuentes del delito de prolongación indebida de detención, ambos en virtud del principio de la duda.

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“Apelaré el fallo en unos días”

“No tengo palabras para describir mi impotencia, mi indignación y mi estado de indefensión.
Este fallo cómo otros tantos que beneficiaron a torturadores y criminales uniformados estaba ya escrito.
Pasó con el caso de barrio Sarmiento; luego se potenció con el del chico de La Laguna y ahora el in dubio pro reo demostró una y otra vez que es para proteger gatillos fáciles.
Acuérdense que el caso del chico de barrio Solidaridad asesinado a balazos hace un mes por la espalda va directo al in dubio pro reo.
Esa es mi sensación, todo está arreglado. Yo igual voy a apelar hasta el final”, aseguró Pablo Velázquez.

Fuente: El Tribuno