En la primera audicencia llevada adelante en el Senado Nacional, el director de la Fundación Huésped se refirió a estos profesionales argumentando: “Me recuerdan a los que no atendían gente con HIV”.

Ya no es ninguna noticia que hay todo un sector de la medicina que ha reaccionado en contra de la posibilidad de que se apruebe la ley por el aborto legal, seguro y gratuito en Argentina. Varios posteos en las redes sociales muestran imágenes de obstetras sosteniendo esta postura. Además se preparan en el país reuniones para sacar más fotografías que grafiquen ese sentir de médicos y médicas que fue muy cuestionado por parte de también profesionales y por la población en general.

Ayer, Pedro Cahn, director de la Fundación Huésped, criticó la reacción de los médicos que “festejaron en los medios” que no harán abortos si se aprueba la ley. “Me recuerda a la objeción de conciencia de hecho que muchos practicaron con las personas HIV + en el comienzo de la epidemia”, sostuvo el profesional en audiencia pública del plenario de comisiones del Senado.

Pedro Cahn

En este caso el infectólogo líder de la lucha contra el VIH/sida en el país manifestó que la objeción de conciencia “no habilita a cercenar el derecho de acceder al aborto, que sí es un problema de salud pública”. “Mirar para otro lado es ser parte del problema. Cuando una mujer decide interrumpir un embarazo queda solo una vida por proteger, la de ella”, subrayó.

Cahn contó en su exposición que en sus años de trabajo en el Hospital Fernández vio morir a decenas de mujeres por complicaciones de abortos ilegales. Y explicó que quienes se salvaron perdieron la posibilidad de ser madres en un futuro porque les tuvieron que extirpar el útero.

El médico consideró que la posibilidad para los profesionales de la salud de negarse a practicar abortos “genera la disyuntiva entre una obligación a cumplir versus la obligación moral o religiosa en sentido contrario”. Y agregó: “La opción no es entre educación sexual, métodos anticonceptivos o aborto; se trata de un paquete que debemos garantizar como política de salud pública”.