Un video de la Fundación cordobesa Deuda Interna alerta sobre los desmontes en Salta. “El desmonte es una catástrofe, un monumento a la ignorancia y a la codicia”, mencionó Emilio Iosa, médico presidente de la organización.

Emilio Iosa, presidente de la Fundación Deuda Interna “una organización de la sociedad civil sin fines de lucro” como se definen, explica los motivos del nuevo video sobre el desmonte en Salta, que según el despega de la ecología clásica y se enfoca en el aspecto cultural de lo que considera una catástrofe.
ilio Iosa, distinguido como cordobés del año en 2013, contó las razones que llevaron a la fundación que preside, a filmar un video que denuncia los desmontes que sufre la provincia de Salta. “Tenemos que trascender el pensamiento ambientalista aislado ligado al discurso sobre nuestros bosques como una cuestión de oxígeno o de hogar de especies exóticas. Proteger los bosques es proteger nuestro territorio ancestral, el lugar donde vivimos, el lugar donde ‘somos’ como sujeto histórico y sociocultural”, aseguró a un medio cordobés.
Iosa espera que el video “sea una herramienta para la toma de conciencia individual y colectiva; cuando uno se identifica con su territorio y toma conciencia de que la vida es lo único que tiene valor, entonces la defiende”. En ese sentido señala que “en Argentina desde 2003 desaparecieron más de 2.500.000 hectáreas de bosque nativo.
Para el médico, que dijo viajar periódicamente al norte para asistir a comunidades indígenas invisibilidades, “un desmonte es una catástrofe en todo sentido, un monumento a la ignorancia y a la codicia. Es el fin de un universo de infinita riqueza y conocimiento. Si ese lugar desaparece, no sólo desaparecen los animales y las plantas que tienen derecho a estar allí, sino también personas y culturas milenarias que hoy siguen siendo alternativas vivientes a un sistema mundial basado en el egoísmo y en el desprecio a la naturaleza”.
“Haber nacido rodeado de un mar de vida y de monte y terminar viviendo rodeado de soja y fumigaciones es un cuadro desolador que habla de una sociedad que camina dormida hacia un abismo. Hasta que tomemos conciencia del grado de locura que significa como sociedad contemplarlos sin hacer nada, seguiremos caminando como autómatas de casa al trabajo y del trabajo a casa. Las comunidades indígenas son (a pesar de siglos de colonialismo y desprecio) una alternativa viviente que nos interpela”, alerta el presidente de la institución.