Roque Mascarello, ministro de Salud.

Un dato estadístico que extrañamente el oficialismo mencionó poco muestra que la mortalidad infantil en la provincia sigue siendo alta pero bajó y mucho durante la estancia de Juan Manuel Urtubey en Finca La Costas. (G.T.)

Alcahuetes varios del gobernador Urtubey se molestaron con una nota publicada la semana última por Cuarto Poder bajo el incómodo título “Provincia pobre, político exitoso”. Aquel artículo consignaba tanto la proyección política nacional del mandatario salteño y su ambición presidencial como unos pocos datos estadísticos más o menos recientes de la situación económica y social de la provincia que gobierna hace casi una década. Y a los allegados a Urtubey les molestó y lo hicieron saber de manera más o menos amable a esta redacción. Por eso, para quitar del medio cualquier insidiosa sospecha de campaña sucia y por el sólo vicio de brindar información certera, este semanario les recuerda esta semana un dato estadístico que sabrán ellos por qué tan poco se comenta desde el gobierno provincial: la mortalidad infantil bajó y mucho durante la estancia de Urtubey en Finca La Costas.

La larga serie histórica validada por el Ministerio de Salud Pública de la Nación y ampliada por funcionarios del Gobierno de Salta revela que la mortalidad infantil pasó del 52,1‰ en 1980 al 15,4‰ en 2007 cuando asumió el gobernador y al 11‰ en 2016.

La evolución completa de la Tasa de Mortalidad Infantil (cantidad de niños nacidos vivos y fallecidos antes de cumplir el año cada mil casos) para Salta en los últimos 40 años es la siguiente: 52,1‰ en 1980; 51,4 en 1981; 46,2 en 1882; 49,2 en 1983; 44,6 en 1984; 34,1 en 1985; 32,5 en 1986; 32,6 en 1987; 32,6 en 1988; 32,3 en 1989; 32,3 en 1990; 32,9 en 1991; 32,8 en 1992; 27,7 en 1993; 29,8 en 1994; 26,8 en 1995; 25,5 en 1996; 20,5 en 1997; 22,6 en 1998; 21,2 en 1999; 18,8 en 2000; 19,1 en 2001; 18,9 en 2002; 16,9 en 2003; 15,4 en 2004; 14,3 en 2005; 14,9 en 2006; 15,4 en 2007; 14,3 en 2008; 13,9 en 2009; 12,8 en 2010; 14 en 2011; 12,9 en 2012; 14,1 en 2013; 12,9 en 2014; 11,8 en 2015 y 11‰ en 2016.

Un poco más fácil: entre 2008 y 2016, los años completos de Urtubey como gobernador, la mortalidad infantil bajó del 14,3‰ al 11‰. A simple vista parece poco pero es una enormidad al punto que, por primera vez en la historia, la provincia está casi a la par de la media nacional: en 1980 la mortalidad infantil del país era del 33,2‰ y a de la provincia del 52,1‰; en 2007 del 13,3‰ y del 15,4‰ respectivamente y en el último año, en 2016, fue del 10,5‰ y del 11‰ respectivamente. A comienzos de año, el ministro de Salud, Roque Mascarello, reconoció que la provincia está todavía por encima de la media nacional pero confirmó que la diferencia es “apenas de 10,5‰ a 11‰”.

Por qué los funcionarios del gobierno no difunden con mayor ahínco ese notable avance es un misterio al que se le ofrecen al menos un par de explicaciones: que se mueran 11 de cada mil niños antes del año sigue siendo un desastre y es una inmoralidad celebrar esa estadística; que la forma de medición haya sido modificada de manera tal de alterar los resultados de la serie histórica como hizo, por caso, el hoy gobernador Juan Luis Manzur cuando fue ministro de Salud de Tucumán primero y de la Nación después.