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La idiosincrasia nuestra de cada día

el 12 sep, 2011 • por

  Desde que El Tribuno asumió explícitamente su rol opositor, viene haciendo visible la problemática de la educación sexual  en la provincia como crítica de a una administración provincial posicionada en la perspectiva vaticana de la educación sexual. Sin embargo la discusión entre El Tribuno y el...
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Desde que El Tribuno asumió explícitamente su rol opositor, viene haciendo visible la problemática de la educación sexual  en la provincia como crítica de a una administración provincial posicionada en la perspectiva vaticana de la educación sexual.


Sin embargo la discusión entre El Tribuno y el gobierno provincial es sorda y tiene mucho de disputa interna partidista porque ideológicamente ambos están parados en el mismo espectro: El Tribuno con sus columnistas, referentes políticos y editorialistas cuestionan “el intento hegemónico de imponer un discurso progresista snob” en la provincia, discurso que también embanderan funcionarios y legisladores afines al oficialismo local. Posicionados ambos en una perspectiva privatista de la educación: es la “familia” quien educa, el estado cumple sólo un rol subsidiario (lo que implica un desigual  e inequitativo acceso a la información sobre salud sexual por parte de los estudiantes puesto que no todas las familias se encuentran en las mismas condiciones de abordaje de la sexualidad)  y reafirman una categoría peculiar que no acaban, o no se animan a definir: la “idiosincrasia salteña”. ¿De qué hablamos cuando decimos (dicen y defienden) “idiosincrasia salteña” en materia de sexualidad y derechos?

Resultados inesperados

Durante los últimos 3 meses la Dirección Nacional de Sida presentó en diferentes foros y reuniones nacionales y regionales el proyecto que impulsa en 5 localidades del país, entre ellas Salta, para mejorar la accesibilidad a la prevención, diagnóstico y atención de población Homosexual, Bisexual y Tran. Este proyecto impulsado por el Ministerio de Salud de la Nación y el Sistema de Naciones Unidas nació luego de observar los resultados de una investigación realizada en 14 ciudades del país en 2009: la discriminación por parte del personal de salud para con la diversidad sexual: “En el marco de un discurso ‘políticamente correcto’, persisten muchos estereotipos discriminatorios”. La población del colectivo de diversidad sexual es el sector más vulnerado social y culturalmente en cuanto acceso a los derechos, principalmente las personas trans en al acceso a la salud integral y al reconocimiento de su identidad.

Si bien la población destinataria de estos servicios tiene como característica prácticas sexuales fuera de la “norma heterosexual” (¿idiosincrática?), al consultorio salteño se acercan mujeres y varones que practican la heterosexualidad a realizar consultas sobre su salud sexual. Se podría suponer que al no estar por fuera del mundo que prescribe una vida normalmente heterosexual estas personas podrían plantear sus problemáticas sexuales en cualquier Centro de Salud de la Ciudad o Servicios Médicos Hospitalarios, pero sin embargo no lo hacen. Evidentemente hay una barrera para poder abordar la sexualidad, y esta es cultural, sobre todo vinculada a la educación sexual y al reconocimiento como sujetos de derechos.

Al observar la población que se acerca a este servicio amigable podemos acercarnos a una posible hipótesis: es imperioso, por no decir urgente, implementar acciones en todo el sistema de salud provincial, siguiendo esta propuesta de espacios “amigables”, que garanticen el acceso a la salud sexual (legislada en la ley nacional 25.673 del 2003) para todos y todas más allá del tipo de prácticas sexuales que cada persona tenga. Y para ello es necesario trabajar con los equipos y efectores de salud, así como con los decisores políticos, cuyas construcciones disciplinarias y culturales, también económicas y laborales, se convierten en uno de los principales obstáculos para el acceso al derecho a la salud en materia de sexualidad.

En los 6 meses de existencia del Consultorio Amigable que funciona dos veces a la semana en turno vespertino en el Hospital San Bernardo se atendieron las consultas de 137 personas, el 60% fueron consultas relacionadas a prácticas heterosexuales. Al parecer la “idiosincrasia salteña” no permite que ni hombre ni mujeres que declaran practicar sexo con personas de sus distintos géneros se sientan confiadas, y seguras para poder tematizar sus prácticas sexuales en cualquier servicio de salud destinado para tal fin. ¿Esta idiosincrasia construye un ejercicio del saber médico expulsivo? ¿Priman los objetores de conciencia? Sin embargo la ya famosa idiosincrasia salteña declamada respecto a la sexualidad  a veces se comporta de una manera diferente a la esperada (o estipulada).

En la reunión de los servicios amigables y la Dirección Nacional de Sida durante el 3er. Congreso de Sida en San Juan, la profundización de las capacitaciones de los equipos de salud fue una de las principales necesidades planteadas por los actores de las 5 ciudades: es decir trabajar la información en tanto capacitación y sensibilización de los efectores de salud.

Identidad y política

En este planteo idiosincrático sobre el eje información-desinformación, no podemos dejar de lado la confusión generada en torno al reconocimiento de la identidad de género dada en Salta a partir de una resolución del Ministerio de Gobierno comandado por el candidato oficialista Pablo Kosiner. Al parecer la diversidad sexual también es politizable en la provincia si de épocas de campaña se trata. Una organización de la diversidad vinculada al Partido Socialista impulsó el pedido de 2 personas trans para que el Registro Civil provincial rectificará sus documentos de identidad. Acción de abogacía en derechos humanos altamente valorable, pero de igual forma cuestionable si se la convierte en estrategia de campaña. Esta organización patrocinada por la Defensora Pública Natalia Buira (dicen, vinculada al romerismo) intentó darle un golpe al Ministro candidato a diputado conociendo su resistencia a la diversidad sexual y su público respaldo al ejercicio policial de persecución y maltrato para con las travestis en situación de prostitución, accionar que vienen denunciado las mismas travestis.

Sin embargo el mismo ministro firmó una resolución, la 712/11, e instruyó al Registro Civil local a efectuar las rectificaciones solicitadas previa homologación judicial. Una excelente fundamentación realizada por el Fiscal de Estado  Ramiro Simón Padrós Cornejo  reconoce el derecho a la identidad de género en la provincia, (¿una evolución de la idiosincrasia salteña?) aunque sin embargo judicializó el acceso a este derecho reconocido. Esta sorpresa idiosincrática descolocó a los demandantes que no tuvieron mejor estrategia que golpear a los organismos nacionales con delegación local que trabajan en derechos humanos con el argumento de que no los habían apoyado en esta iniciativa (¿un intento de golpecito electoral al oficialismo nacional?). Y no solo eso, sino que confundieron a todo el país (quizás porque esta sorpresiva medida oficial los dejó en estado de estupor) aduciendo que en Salta ya se entregaban documentos de identidad rectificados a las personas trans y ocasionando que numerosos medios (incluyendo este semanario) publicaran información errónea.

Una lectura menos profunda y como acto reflejo frente a esta modificación en la idiosincrasia salteña fue una nota firmada por el reaccionario José de Alzaga en el Intransigente.com (dicen, una de las personalidades del propietario de ese medio) en el que la resolución era leída precisa y precariamente en estos términos: una violación, y hasta un insulto, a esta famosa idiosincrasia salteña. ¿Cómo un funcionario de un estado “legítimamente” inscripto en las doctrinas del catolicismo podía dictaminar tamaña abominación? El Intransigente catalogaba a Salta de una nueva Sodoma y Gomorra y decretaba que los antepasados de buen nombre (apellidos) del Fiscal de Estado se revolcaban en sus tumbas ante el reconocimiento del derecho a la identidad de estas personas trans.

Frente a este panorama sociocultural contradictorio ¿quién puede atribuirse la capacidad de definir la tan mentada “idiosincrasia salteña”? Al parecer los “salteños y salteñas de a pie” (no corporativizados) no pertenecerían a esta “mentalidad”  que desde algunos medios de comunicación y sectores políticos intentan establecer como universal. La “amigabilidad” respecto a la diversidad sexual (homo y heterosexual) de un servicio de salud, o de una administración pública se mide en términos de calidad del acceso a los derechos sexuales de las personas que demandan acceso a los derechos.

En nuestra provincia es urgente y necesario que los decisores políticos diseñen y ejecuten una política de acceso a los derechos sexuales que garantice el acceso igualitario a esos derechos en lugar de hacerse eco de una supuesta “idiosincrasia” que, si fuera definida, quedarían claramente expresados los peores valores de una comunidad que para auto perpetuarse en los espacios de poder busca un fundamento folklórico aseverando que los y las salteñas en su totalidad idiosincrática somos expulsivos de la diversidad y de la diferencia. No sólo incurriendo en una práctica ilegal (contraria a numerosas leyes nacionales y tratados internacionales de carácter constitucional) sino también desconociendo que en diferentes puntos de la provincia existen secretarias municipales travestis, comunidades trans integradas a sus pueblos originarios y numerosos matrimonios entre personas del mismo sexo que conviven públicamente con sus vecinos y coterráneos, pero sin olvidar ni invizibilizar que semejante definición idiosincrática de un pueblo reafirma y habilita los hechos de violencia por orientación sexual e identidad de género que padecen muchos jóvenes de toda la provincia que también están inmersos en una idiosincrasia que atenta contra ellos, contra sus derechos.


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